En lo que va de blog se han visto algunos matices tecnológicos sobre "Qué es Internet?" y sobre "Cómo funciona Internet?", además se han introducido los algunos aspectos económicos en los posts el "Mercado bilateral en Internet" y el "El modelo económico de Internet". Con ello, a parte de lo que haya podido aportar a aquellos que no estuvieran puestos en el tema, se ha querido sentar la base sobre el tema del cual va a tratar fundamentalmente este blog: La Neutralidad de Red.
El debate se inició a mitad de década pasada, y se atribuye su definición a Tim Wu, profesor de la Columbia Law School y que aplicó este nombre retomando un concepto de las antiguas redes telegráficas, en las que no se podía controlar el contenido que se transportaba. El debate se puede considerar que se inició cuando la FCC (entidad reguladora de las comunicaciones electrónicas en EEUU) suprimió una ley que impedía a las compañías controlar el contenido que circulaba por sus redes.
Pero vayamos por partes. La gran penetración y éxito de Internet han elevado de forma abismal el consumo de datos, debido sobre todo al creciente uso de servicios multimedia que demandan un ancho de banda elevado para su correcto funcionamiento. Según un estudio de Cisco, el tráfico ha crecido 8x en los últimos cinco años, y se prevé que crezca 4x en los próximos cinco. Esto ha provocado o acabará provocando una saturación en las redes (sobre todo en los accesos) que ha iniciado una serie de debates sobre quién debe invertir en Internet o cómo se puede solucionar esta situación. El modelo surgido en los últimos años lleva a una situación en la que los operadores e ISPs se ven casi en la obligación de dar más capacidad a los usuarios o bien de gestionar los servicios de algún modo, para así brindar una buena QoE (Quality of Experience) a sus clientes.

La Neutralidad de Red (en realidad se debería decir la Neutralidad de Internet) es el principio por el cual todos los paquetes IP de Internet se deben tratar por igual, sin distinción de ningún tipo. De hecho, según el principio end-to-end sobre el diseño de Internet se afirma que la inteligencia de la red debe estar en los bordes, por lo que un análisis más allá del L3-L4 en un paquete o flujo de paquetes IP va en contra de dicho principio. Los nodos internos de Internet, según este principio, deberían direccionar los paquetes sin cuestionarse nada más que hacia donde debe enviarlos. Así, si se tratan los paquetes de forma distinta (se da más prioridad a uno que lleva tráfico HTTP frente a uno que lleva P2P, por ejemplo) es porqué se está empleando un análsisi profundo de los paquetes ya que dicha información está en la capa L7 y L7+. Este análisis es conocido como "Deep Packet Inspection (DPI)", y dará bastante que hablar en posteriores posts.
Lo contrario a la Neutralidad de Red es emplear la Gestión del Tráfico, que se suele hacer previa inspección DPI y que atenta, según su detractores, en contra de la privacidad de los usuarios. El caso es que en determinadas situaciones y condiciones (zonas geográficas, horas puntas, etc.) la gestión del tráfico puede resultar beneficiosa para la gran mayoría de usuarios finales. Entonces, si se acepta como una medida positiva, ¿dónde se deben poner los límites de que políticas de gestión son aceptables o no? De esto hablaré en mi próximo post: "La Gestión de Tráfico".
No hace falta decir quien se posiciona a cada lado del debate. Operadores e ISPs reclaman un modelo en el que los proveedores de servicios y contenidos paguen por emplear las redes en las que sustentan su negocio. Estos alegan que Internet es lo que es gracias a que todo aquel que lo desee puede utilizarlo para cualquier fin sin pagar por ello (salvo por el acceso) y que esto estimula una creatividad e innovación que está cambiado nuestros modos de vida y nuestra economía. Además de estos dos agentes, hay que añadir y tener en cuenta el papel de las entidades reguladoras, que en general se posicionan a favor de una Neutralidad de Red "a medias", tema del que se hablará en profundidad en posteriores posts.
Llegados a un extremo, podríamos imaginar un Internet en el que no hubiese ningún tipo de control del tráfico que circula por las redes, lo cual probablemente perjudicaría a la mayoría de usuarios en beneficio de unos pocos. El otro extremo sería aquel en el que tuviéramos una gama de tarifas por usos, por ejemplo:
HTTP : Navegación Web
Streaming: Youtube, Spotify, etc.
P2P (peer-to-peer): Compartición archivos como BitTorrent, Gnutella, etc (ver "El tráfico P2P")
VoIP (Voice over IP): Skype, Viber, etc.
VoD (Video on Demand): Netflix, etc.
El debate se inició a mitad de década pasada, y se atribuye su definición a Tim Wu, profesor de la Columbia Law School y que aplicó este nombre retomando un concepto de las antiguas redes telegráficas, en las que no se podía controlar el contenido que se transportaba. El debate se puede considerar que se inició cuando la FCC (entidad reguladora de las comunicaciones electrónicas en EEUU) suprimió una ley que impedía a las compañías controlar el contenido que circulaba por sus redes.
Pero vayamos por partes. La gran penetración y éxito de Internet han elevado de forma abismal el consumo de datos, debido sobre todo al creciente uso de servicios multimedia que demandan un ancho de banda elevado para su correcto funcionamiento. Según un estudio de Cisco, el tráfico ha crecido 8x en los últimos cinco años, y se prevé que crezca 4x en los próximos cinco. Esto ha provocado o acabará provocando una saturación en las redes (sobre todo en los accesos) que ha iniciado una serie de debates sobre quién debe invertir en Internet o cómo se puede solucionar esta situación. El modelo surgido en los últimos años lleva a una situación en la que los operadores e ISPs se ven casi en la obligación de dar más capacidad a los usuarios o bien de gestionar los servicios de algún modo, para así brindar una buena QoE (Quality of Experience) a sus clientes.
La Neutralidad de Red (en realidad se debería decir la Neutralidad de Internet) es el principio por el cual todos los paquetes IP de Internet se deben tratar por igual, sin distinción de ningún tipo. De hecho, según el principio end-to-end sobre el diseño de Internet se afirma que la inteligencia de la red debe estar en los bordes, por lo que un análisis más allá del L3-L4 en un paquete o flujo de paquetes IP va en contra de dicho principio. Los nodos internos de Internet, según este principio, deberían direccionar los paquetes sin cuestionarse nada más que hacia donde debe enviarlos. Así, si se tratan los paquetes de forma distinta (se da más prioridad a uno que lleva tráfico HTTP frente a uno que lleva P2P, por ejemplo) es porqué se está empleando un análsisi profundo de los paquetes ya que dicha información está en la capa L7 y L7+. Este análisis es conocido como "Deep Packet Inspection (DPI)", y dará bastante que hablar en posteriores posts.
Lo contrario a la Neutralidad de Red es emplear la Gestión del Tráfico, que se suele hacer previa inspección DPI y que atenta, según su detractores, en contra de la privacidad de los usuarios. El caso es que en determinadas situaciones y condiciones (zonas geográficas, horas puntas, etc.) la gestión del tráfico puede resultar beneficiosa para la gran mayoría de usuarios finales. Entonces, si se acepta como una medida positiva, ¿dónde se deben poner los límites de que políticas de gestión son aceptables o no? De esto hablaré en mi próximo post: "La Gestión de Tráfico".
No hace falta decir quien se posiciona a cada lado del debate. Operadores e ISPs reclaman un modelo en el que los proveedores de servicios y contenidos paguen por emplear las redes en las que sustentan su negocio. Estos alegan que Internet es lo que es gracias a que todo aquel que lo desee puede utilizarlo para cualquier fin sin pagar por ello (salvo por el acceso) y que esto estimula una creatividad e innovación que está cambiado nuestros modos de vida y nuestra economía. Además de estos dos agentes, hay que añadir y tener en cuenta el papel de las entidades reguladoras, que en general se posicionan a favor de una Neutralidad de Red "a medias", tema del que se hablará en profundidad en posteriores posts.
Llegados a un extremo, podríamos imaginar un Internet en el que no hubiese ningún tipo de control del tráfico que circula por las redes, lo cual probablemente perjudicaría a la mayoría de usuarios en beneficio de unos pocos. El otro extremo sería aquel en el que tuviéramos una gama de tarifas por usos, por ejemplo:
- Tarifa bronce: (20€) -> HTTP + Streaming
- Tarifa plata: (35€) -> HTTP + Streaming+ P2P + VoIP
- Tarifa oro: (50€) -> HTTP + Streaming+ P2P + VoIP + VoD
HTTP : Navegación Web
Streaming: Youtube, Spotify, etc.
P2P (peer-to-peer): Compartición archivos como BitTorrent, Gnutella, etc (ver "El tráfico P2P")
VoIP (Voice over IP): Skype, Viber, etc.
VoD (Video on Demand): Netflix, etc.